De las dos calles que suben elegiremos la que pone Calle Trévedes, que en breves nos deja en “la Plazuela las Estrebedes” [2], recoleta plaza donde aún tenemos un característico soportal tradicional, de medio punto, y una antigua losa de cerámica con el nombre de la plaza.
De aquí y hacia arriba, a partir de ahora hay que
apretarse bien el calzado pues vamos a subir un desnivel de 40 metros, entramos
en el recinto medieval propiamente dicho por “la Calle l’Horno”, a mano
izquierda se encontraba el antiguo horno, y en unos metros llegaremos a “la
Replaceta’l Cura” [3], a mano izquierda, donde aún podemos apreciar, pero muy
transformada, la antigua “Casa Retorial”, es decir, donde se encontraba el
Capítulo Eclesiástico de Cosuenda y se pagaban los diezmos, se dejaba el vino
en los trujales, etc...

“Encierre”
en “la Calle l’Horno” en 1963
Subiremos por “la Cuesta la Retoría” (Calle Rectoría),
donde tenemos algún alero tradicional, y al llegar al cruce de calles entramos
en “el Rabal de la Serreta” [4]. En el estrecho que va en llano [5] tenemos
varias casas tradicionales y alguna de ellas con el soportal tradicional. En
una de estas casas, cuenta la leyenda, que cuando en 1833 el General carlista
Conesa controlaba Cosuenda, los no partidarios de éstos, que les buscaban para
apresarlos, se escondieron en sus pasadizos sin que fuesen encontrados,
salvando así la vida.

“El Rabal de la Serreta”
Desandamos unos pasos y seguimos subiendo a mano
izquierda por la primera (Calle Serreta Alta), donde si la pendiente nos deja
podemos empezar a admirar las vistas del pueblo, a un lado, y del Castillo, al
otro, además de alguna bodega que sale a nuestro paso.

Vista parcial del Lugar desde “la Serreta” y desde el
Castillo
Cuando llegamos a un cruce de caminos [6],
seguimos por el de la derecha, que va subiendo encajonado por un antiguo foso
de defensa del Castillo convertido en camino, por donde podemos apreciar
algunos pequeños huecos debajo de la muralla que dicen las leyendas de
tradición popular que formaban parte de los antiguos túneles que existían por
debajo del Castillo y que se comunicaban con algunas casas, llegando incluso
hasta “la Caseta las Brujas”, al lado del río.

Las murallas del Castillo (Siglo XIV) desde “la Serreta”