Con la publicación del Decreto de Nueva Planta el día 24 de junio de 1707 el estatus jurídico y político de Cosuenda da un giro radical y se incorpora a lo que hoy conocemos como el Estado Español Moderno, aunque la guerra continua hasta 1714.

 

Así en 1708 la “Unión de Labradores” acuerda abonar la mitad del valor de la caballería que se perdiese con ocasión de la guerra, siempre que no fuese por su culpa y procurando no acercarse más de cuatro leguas a la armada, remediando así un gran mal para los cosuendanos, pues con frecuencia pasaban por las cercanías los ejércitos beligerantes, y se apoderaban de cuantas caballerías encontraban, causando así enorme perjuicio a los agricultores. En 1709 la población es de 120 vecinos o casas.

 

El 3 de abril de 1711, por un Real Decreto, Felipe V divide el antiguo Reino de Aragón en 13 Corregimientos, Cosuenda queda incluida en el de Daroca, que coincide casi al pleno con los límites de la Vereda de Daroca.

 

En 1712 fallece en Zaragoza el que había sido Vicario de Cosuenda Mosen José Torres Busal, siendo enterrado en la Iglesia de San Pablo de esta ciudad. Al año siguiente se hace el retablo de Nuestra Señora del Rosario, pagándolo su Cofradía, por la construcción y tallado 200 libras jaquesas y, por dorarlo, 280, siendo el mejor de todos los retablos de la Iglesia, con abundante talla, suelta y muy bien concluida, y con un dorado rico y permanente.

 

La población del pueblo es de 100 vecinos o casas y la producción de vino en 1716 es de 72000 cantaros de vino, unos 713520 litros. Hay que recordar que la medida para el vino era el alquez, que se componía de 12 cantaros y uno de éstos de 16 jarros o cuartillas.

 

En el año 1717 el censo realizado da una población de 61 vecinos o casas lo que nos indica la fluctuación y disparidad de estos censos, ya que aunque podían existir verdaderas epidemias que diezmaban el pueblo, el número de casas apenas variaba, y menos de 100 a 61 en 4 años, y estos datos se explican porque dependiendo del epígrafe del censo, estadístico o recaudatorio, muchas casas se agrupaban como una, padres e hijos. Recordemos en esos momentos la casa además de ser un espacio físico también se consideraba como una unidad familiar.

 

En el año 1720 entra en Cosuenda como Rector Mosen Miguel de Tena, natural de la Almunia de Doña Godina, y sigue el camino que había trazado el Rector Juan Bautista Busal, su antecesor, aunque no se encuentra ninguna obra nueva realizada en estos años. En este periodo la prosperidad de la "Unión de Labradores” es creciente, ya que no sólo atendía al seguro de caballerías, sino que además se atendía al préstamo de simientes y al de ropa, dando dinero con la garantía de alhajas, que eran depositadas en el archivo de la “Unión”, hasta que se devolvía el préstamo o pasaba el tiempo convenido, de la misma manera que hoy se hace en los Montepíos.

El censo de 1724 da una población de 81 vecinos o casas y, según la Real Audiencia de Aragón, en 1733 hay un proceso de infanzonía en Cosuenda y en 1737 5 casas infanzonas.

 

El 7 de diciembre de 1745 fallece en Cosuenda, a los setenta y un años de edad, el Rector Mosen Miguel de Tena, dejando un legado de 40 libras jaquesas de pensión para pagar una maestra de niñas.  Lo sucede a primeros de abril de 1746 Mosen Juan de Lario y Lancis, de 33 años, nacido en Torrecilla del Rebollar el 4 de octubre de 1712, viniendo de Brea, donde estaba desde 1742.

El 16 de mayo de 1748 el Arzobispo de Zaragoza escribe la siguiente carta: “Don Francisco Ingnacio de Añoa y Busto por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica. Arzobispo de Zaragoza. Por quanto por parte del Ayuntamiento de la Villa de Cosuenda de este nuestro Arzobispado se nos ha representado que sus vecinos y moradores, hallandose afligidisimos, viendo que Dios nuestro Santo ademas de la suma falta de agua que pasaron les castiga con la plaga de los gusanos que infestan y talan todos los campos, han determinado acudir al amparo y protección de Maria Santísima en su Sagrada Imagen a Lagunas, yendo procesionalmente a visitarla a la Iglesia Parroquial de la Villa de Cariñena, donde ahora se halla colocada, y para poderlo ejecutar se nos ha suplicado fuesemos servidos concederles nuestro permiso y precisa licencia. Por tanto, atendiendo a tan justos ruegos, y deseando el mayor consuelo espiritual y temporal a los Fieles nuestros Subditos, les damos y concedemos la deseada licencia para que con la Cruz y Clerecia de la Parroquia de Nuestra Señora de Cosuenda en el dia que con acuerdo a su Retor y Capitulo se señalase, puedan ir procesionalmente a la Parroquia de Cariñena. Y les Mandamos que en la ida y buelta procedan con la modestia, devoción y compostura que pide tan devoto acto, no sea que donde piensan hallar alivio, encuentren su mayor ruina. Y finalmente mandamos al expresado Retor, amoneste y de a entender al Pueblo, que el mejor medio para aplacar la Divina Justicia es la detestacion de los pecados y ferquencia de los Santos Sacramentos, para que de este modo se haga la Nuestra Procesión con el fruto que deseamos. Confirmada de nuestro Vicario General y refrendado por el infrascripto nuestro Vice-Secretario de Camara de Zaragoza a diez y seis de Mayo de mil setecientos quarenta y ocho. Este mismo año la producción de vino en el pueblo es de 34320 cantaros de vino colado, 6240 de vino de prensa, 12120 de garnacha y  1380 de pajarilla.

 

En 1753 Mosen Juan de Lario y Lancis inaugura y bendice los nuevos altares de San Bernabé y de San Juan, hechos con un hermoso zócalo de jaspe, a juego con la pila bautismal, traído de las canteras de Fonfría, y el presbiterio y las columnas, de mármol negro de Calatorao, pagados a 5 sueldos el palmo cúbico.

 

Se cree que también inauguró la capilla del Santísimo Cristo, siendo ya Obispo Auxiliar de Zaragoza, con una imagen con un alto valor artístico y una expresión inmejorable en el rostro.

 

En 1754 Manuel López de Ansó tiene un pleito contra el Ayuntamiento por verter sustancias contaminantes al Río de su fábrica de aguardiente y en 1755 la producción de vino en el pueblo es de 33050 cantaros.

 

El 4 de diciembre de 1757 Mosen Juan de Lario y Lancis es consagrado en Huesca como Obispo Auxiliar de Zaragoza, siendo electo por Don Francisco Ignacio de Añoa y Busto y consagrado por los Obispos de Huesca, Jaca y Barbastro.

En el año 1759 la producción de vino en el pueblo es de 5760 cantaros de vino colado, 3120 de vino de prensa, 5760 de garnacha y  2760 de pajarilla.

En 1760 Mosen Juan de Lario y Lancis visita en calidad de Obispo Auxiliar de Zaragoza, además de las visitas que hacía en el Arzobispado, la Isla de Ibiza, en compañía del Arzobispo de Tarragona, a la que pertenecía. En 1763 confirma, en calidad de Obispo Auxiliar de Zaragoza, el Obispado de Pamplona. Sigue haciendo numerosas visitas dentro de su Arzobispado. El 19 de mayo de 1764 es nombrado Arzobispo de Tarragona. Las bulas se expiden el 20 de agosto del mismo año y toma posesión a finales de octubre, dejando la Rectoría de Cosuenda. El 1 de marzo de 1768 proclama el "Nou Pla" en el Arzobispado de Tarragona que modifica la estructura existente y suprime las notarias rurales.

 

En 1770 la producción de vino en el pueblo es de 82680 cantaros, 27960 de vino colado, 11280 de vino de prensa, 3120 de garnacha y  1920 de pajarilla. El censo de 1771 da una población de 300 vecinos o casas.

En 1773 se concede la infanzonía a los Cortés de Cosuenda y en 1774 la producción de vino es de 38400 cantaros y en 1775 de 38880.

 

En 1780 se saca por primera vez el Santísimo Cristo en rogativa, habiendo una gran sequía. Según las crónicas de la época nada más volver al templo, llovió. Era Rector Mosen Blas Aspás.

En 1781 hay una gran cosecha de garbanzos. La media en este siglo estuvo en unos 100 cahices.  En 1782 Mosen Juan de Lario y Lancis segrega la Isla de Ibiza del Arzobispado de Tarragona y la une al de Valencia.

En 1784 la producción de vino en el pueblo es de 33720 cantaros de vino colado, 4680 de vino de prensa, 4680 de garnacha y  3600 de pajarilla.

En 1787 el inglés Joseph Townsend visita la Comarca relatando que el vino es de la mejor calidad y que no duda que sea muy buscado en Inglaterra tan pronto como la comunicación con el mar sea establecida. El censo realizado este año da una población de 61 vecinos o casas.

En 1788 la producción de vino en el pueblo es de 76320 cantaros y en 1791 de 55440 cantaros de vino colado, 1220 de vino de prensa, 13920 de garnacha y  6120 de pajarilla.

En el año 1796, según la Real Audiencia de Aragón, hay un proceso de infanzonía en Cosuenda. El censo del año siguiente da una población de 199 vecinos o casas.

 

En 1798 Don Ignacio de Asso habla de la Comarca en su “Historia de la Economía Política de Aragón” diciendo que los vidados más importantes eran el crujillón y las garnachas, resultando un vino muy cerrado de color, que debiera templarse mezclando mayor proporción de uva blanca y repitiendo la trasmuda más de lo que se acostumbraba después de haber clarificado el vino con clara de huevo. También dice que en Cosuenda se hace una garnacha muy afamada con uva de este mismo nombre.

En el año 1799 se pone en marcha, por la Real Sociedad de Amigos del País, el Montepío de Labradores de la Diócesis de Zaragoza sirviendo de Modelo la Unión de Cosuenda.

 

Estrenando nuevo siglo, en 1801 la producción de vino en el pueblo es de 53400 cantaros de vino colado, 7960 de vino de prensa y  3960 de pajarilla. La producción de judías es pésima, 30 almudes, y de guijas, 40. En 1803 es de 63720 cantaros de vino colado y 13440 de vino de prensa.

En 1803 y 1804 se registran brotes epidémicos de tercianas, calenturas, lombrices, disentería, por culpa de las calamitosas cosechas del periodo 1800-1804.

En 1808 se masca la Invasión Napoleónica en Cosuenda y los hombres de la Comarca deciden formar el Batallón de Voluntarios Cazadores del Campo de Cariñena, a las órdenes de Don Ramón Gayán Díaz. En el Primer Sitio de Zaragoza este batallón, con los oficiales Don Juan y Don Miguel Frasno, el sargento Martín Brun y sus compañeros, reconquista a base de granadas de mano el Convento de Santa Catalina. En mayo el General Palafox entrega al Batallón de Voluntarios Cazadores del Campo de Cariñena una bandera blanca con la imagen de la Virgen del Pilar y las armas de Zaragoza en honor a la defensa. El 16 de julio el Ejército Napoleónico se encara hacia el Puerto Codos con 1200 hombres de infantería y 50 a caballo y son retirados por el Comandante Don Ramon Gayán, con los pueblos de Cosuenda, Aguarón y Codos armados y unos 50 voluntarios del Batallón. Finalmente en 1809 el Ejército Napoleónico toma el pueblo sin apenas resistencia, no sin antes haber destrozado el Castillo de Almonacid de la Sierra a cañonazos.

 

En 1812 se divide Aragón en 4 prefecturas. Cosuenda entra en la de Turia y Jiloca (Teruel), Corregimiento de Daroca. A final de año se libera el pueblo del Ejército Napoleónico y pasa a formar parte de la Intendencia Borbónica de Calatayud.

 

El 18 de agosto de 1813 el Ejército Napoleónico vuela el Palau de l'Arquebisbe de Tarragona, perdiéndose así la documentación y un cuadro al óleo sobre su Arzobispo, Mosen Juan de Lario y Lancis.

En 1814 la producción de vino en el pueblo es de 46680 cantaros de vino colado, 1932 de vino de prensa y  4800 de pajarilla. En 1817 hay en Cosuenda 3300 cabezas de ganado.

En 1818 Vicente Lasierra y Francisca Hernández otorgan a Jorge López y Joaquina Redondo en escritura de cesión el olivar que con sus cargas mantiene día y noche encendida la lámpara de la Capilla del Santísimo Cristo, donde están enterrados, así mismo el cuidado de los manteles.

El 7 de octubre de 1821 las Cortes Extraordinarias aprueban la división de Aragón en 4 provincias (Huesca, Zaragoza, Calatayud y Teruel) entrando Cosuenda en la de Zaragoza.

En 1822 hay una epidemia de viruela en Cosuenda con alto porcentaje en defunciones infantiles. Fallece en Cosuenda Don Agustín Pascual García, nacido en Zamora en 1776, el cuál el 2 de octubre de 1807 había obtenido la Cátedra de Fisiología de Madrid en una durísima oposición con quince contrincantes entre médicos y veterinarios. En 1818 había desarrollado un tratado sobre cría caballar y de algunas enfermedades, de sus remedios y curas que padecían las gallinas, ganado vacuno y ovejas, tratando de estas últimas sobre todo el origen de la raza merina, su reproducción y su alimentación. Además fue autor de varios artículos en revistas especializadas de la época y redactor del periódico “Seminario de Agricultura”, en el que publicó diversos trabajos sobre la digestión e indigestión en los animales domésticos.

El 9 de octubre de 1822 el Jefe Político de la Provincia de Calatayud envía al Secretario del despacho de la Gobernación de la Península un escrito solicitando la extinción de las Juntas de la Comunidad de Aldeas de Daroca por ser incompatibles con las leyes existentes y porque la Constitución Española no reconocía otra corporación entre la Diputación y los Ayuntamientos.

 

En 1826 la producción de vino en el pueblo es de 40200 cantaros de vino colado, 8040 de vino de prensa, 1440 de garnacha y  2980 de pajarilla. En el año 1831 hay una epidemia de tercianas en Cosuenda.

 

El 30 de noviembre de 1833 las Cortes Generales aprueban la división de Aragón en 3 provincias (Huesca, Zaragoza y Teruel) perteneciendo Cosuenda a la de Zaragoza. Ese mismo año, Cosuenda se encuentra en el área controlada por las partidas carlistas de Conesa y Jover, produciéndose violencias y exacciones.

 

El 21 de abril de 1834 se subdividen las provincias en Partidos Judiciales. Los pueblos de la Comunidad de Aldeas de Daroca se dividen en 5 Partidos Judiciales (Daroca, Calamocha, Segura, Belchite y Albarracín) perteneciendo Cosuenda al de Daroca.

 

El 6 de octubre de 1834 se inicia una epidemia de cólera morbo, que llega a su cenit entre el 17 y 20 del mismo mes y se declara libre el 21 de noviembre. Quedan inválidos 74 varones, 100 mujeres y 26 niños, fallecen 18 varones, 51 mujeres y 18 niños y quedan 25 viudos, 9 viudas y 7 huérfanos, de una población de 1462 personas.

 

En 1836 Mendizábal inicia su Ley de Desamortización, que enajena los bienes eclesiásticos y dura hasta 1845. En Cosuenda hay 4 compradores del pueblo y 1 de otro partido y 7 fincas enajenadas. El remate total de las fincas se sitúa en 55652 reales y la renta media de estas fincas es de 268 reales. El Capítulo de la Iglesia vende 2 fincas de urbana con una renta total de 902 reales, 1 de ellas a un comprador de fuera, por 23152 reales, la Rectoría vende 2 de urbana, una de ellas la Ermita San Juan, y 1 de rústica de 0,45 h con una renta total de 711 reales por 23000 reales y la venta de las 2 fincas de urbana con una renta de 265 reales, donde estaba la Iglesia Alta, se hace por 9500 reales. Las de urbana hacen un total de 206 metros cuadrados.

 

El 31 de mayo de 1837 el Ministerio de Gobernación suprime la Comunidad de Aldeas de Daroca. Ese mismo año la actividad carlista de nuevo se vuelve a sentir en Cosuenda. Dura hasta 1840, produciéndose otra vez hechos violentos y exacciones.

 

En 1847 los censores de Madoz visitan el pueblo, del que dan la siguiente descripción: “Lugar con ayuntamiento en la Provincia, Diócesis, Audiencia Territorial y Capitanía General de Zaragoza (9 leguas), Partido Judicial y Administración de Rentas de Daroca (7). Situada al pie de una sierra, entre unas colinas. Su clima es algo frío y propenso a calenturas. Tiene 200 casas, inclusa la municipal, una escuela de niños, concurrida por 70 alumnos y dotada con 2.823 reales y 18 maravedíes, y otra de niñas, asistida por 30, y dotada con 1.000 reales. Una iglesia parroquial (Reina de los Ángeles). Los vecinos se surtían del agua de una fuente que hay en el lugar. Confina el término al norte con Alfamén, a (1), al oeste con Almonacid (1/2), al sur con Aguarón (1/2), y al este con Cariñena (1). El terreno es de mediana calidad, parte fertilizado por las aguas de las fuentes que nacen en el término, y el resto montuoso. Sus caminos son locales. El correo se recibe por cartero de Cariñena. Se produce trigo, cebada, vino y aceite. Se cría ganado lanar y cabrío, caza de perdices, conejos y liebres. La industria es de dos fábricas de aguardiente. La población es de 210 vecinos, 800 almas, que se ocupan en la agricultura. La contribución que se paga es de 27.528 reales”. También da en un cuadro anexo la siguiente relación: Cosuenda: Pertenece al Arzobispado de Zaragoza, 216 vecinos, 1028 almas, 158 electores contribuyentes, 6 electores por capacidad, 138 elegibles, 1 alcalde, 1 teniente, 6 regidores, 1 síndico, 6 suplentes, 15 varones alistados de 18 años, 14 de 19, 18 de 20, 17 de 21, 11 de 22, 10 de 23, y 2 de 24, que hacen un total de 88, correspondiendo un cupo de 2,9 soldados por cada quinta de 25000 hombres, la riqueza imponible por ayuntamiento es de 129600 reales, por vecino de 600 reales y por habitante de 126 reales y 2 maravedíes, la contribución por ayuntamiento es de 27528 escudos, por vecino de 127 reales y 16 maravedíes y por habitante de 26 reales y 26 maravedíes, que hacen el 21,24 por cien de la riqueza. En otro cuadro da la distancia que le separa de otros lugares como de: Daroca, cabeza de Partido Judicial, 4 leguas, Aguarón 3/4, Cariñena 1, Encina-corba 1 ½, Fuentes de Jiloca 4, Miedes 3, Horcajo 5, Paniza 1 ½, Used 6, Villafeliche 4, Villanueva de Jiloca 4 ¾, Vistabella 2 ½, Zaragoza, Capital de Provincia de Audiencia Territorial y Capitanía General, 9 ½ y de Madrid, Capital de Reino, 41. La moneda es la Libra Jaquesa, que se compone de 10 reales aragoneses o 20 sueldos de 46 dineros. Su equivalencia con la moneda general es de 1 libra jaquesa es a 18 reales y 28 maravedíes, 1 real aragonés es a 1 real y 30 maravedíes, 1 sueldo a 32 maravedíes y 1 dinero a 2 maravedíes. El peso se mide en arrobas aragonesas, que tiene 36 libras aragonesas y éstas 12 onzas aragonesas. Su equivalencia con las generales es de 1 arroba aragonesa igual a 26 libras, 10 onzas, 10 adarmes y 43/63. La unidad de medida de longitud es la vara aragonesa, 77,2 centímetros que es un doceavo más corta que la general. La medida de áridos  es el cahiz o cafiz, que se compone de 8 fanegas y cada una de éstas de 12 almudes. 1 cahiz o cafiz equivale a 40 celemines, medida general. Los líquidos se miden en cantaros, que se dividen en 28 libras y un cantaro equivale a 21 libras escasas o 46 cuartillos, en medida general.

 

En 1848 el censo realizado por el Gobierno Superior Político de la Provincia de Zaragoza da a Cosuenda una población de 253 vecinos o casas. Ese año se hace un contrato de arrendamiento de leñas que se basa en los siguientes puntos:

· Que el arrendatario ha de hacer el corte con arreglo a lo que disponga el Señor Jefe Político y la ordenanza de montes.

· Que el arriendo ha de durar cuatro años, dividido el Monte en cuatro zonas ("Juanrubio", "el Monte la Sierra", "el Monte Blanco" y "el Madroñal"), para cada año contado desde el primero de octubre del año 1849 y finará el mismo día del año 1853.

· Que las 1800 arrobas de carbón que tiene que dar anualmente para el surtido de las fraguas del pueblo han de ser limpias, de buena calidad y libres de tala, debiendo ir los herreros a por ellas al monte o portearlas a sus expensas. Que si los herreros les falta carbón para su surtido serán pretendos de tomar lo que necesiten al precio que lo vendan los arrieros.

· Que el herrero ha de surtir a cambio a los vecinos de orejeras a 2 dineros, el par de mangos de azadas y picos a 2 cuartos cada uno, camas y dentales de arado a 2 reales, 1 cada pieza, las estacas para los yugos de labrar a 2 dineros cada una, no pudiendo vender a los forasteros más que la madera sobrante.

· Que los vecinos del pueblo tienen derecho a llevarse para sus casas el carbón que consuman pagándolo a 3 reales la arroba y serán preferidos a los forasteros cuando el carbón se venda.

· Que el arrendatario no podrá arrancar leña muerta por estar ésta a favor de los vecinos que podrán ir a por fajos o cargas de leña de forma que el arrendatario hará el corte limpio por la superficie de la tierra. Que la ramera que no necesite para la fabricación del carbón se la llevarán los horneros para el surtido de los hornos de pan para cocer sin poderla vender al arrendatario.

· Que a los ganaderos les ha de dar la hoja que necesiten para sus ganados, pagándola a real la carga y cortándola el mismo ganadero.

· Que al Ayuntamiento le ha de dar 16 arrobas de carbón cada año.

· Que no siendo la venta de las leñas del monte más que las que puedan cortar para carbón, la bellota y pastos queda como siempre de aprovechamiento común de los vecinos y ganados.

· Que desde la fecha del presente hasta finalizar el pacto, el arrendatario será responsable de todo delito o daño que se cometa en la parte del monte comprendida en su corte y a 200 varas alrededor, si sus Guardas o Factores no hubiesen dado parte dentro de 4 días al Guarda y de 24 horas al Ayuntamiento.

El 3 de junio de 1849 se saca por segunda vez el Santísimo Cristo por culpa de la sequía, el día de la Santísima Trinidad, llevado por 12 vecinos. En la primera vez había sido llevado por sacerdotes pero en esta segunda ya se habían desamortizado las fincas y bienes a la Iglesia y quedaron suprimidos la mayoría de los Capítulos eclesiásticos, quedando el Rector, Mosen Matías Martínez, y un capellán, Mosen Manuel Marín. Según las crónicas asistieron el Concejo y todas las Cofradías con sus "hachas", que sumaban 114 los niños de la escuela y los demás vecinos con velas, y en el mismo acto de la rogativa comenzó a caer la lluvia. Al año siguiente vuelve a sacarse, por tercera vez y por la sequía, el Santísimo Cristo después de 15 días de veneración y se celebra una novena. Con motivo de la lluvia y de la mejora de la cosecha el Concejo determina hacer una colecta y con lo recaudado celebra una fiesta de acción de gracias el día 14 de septiembre con sermón, terno y Te Deum al final, es el inicio de las Fiestas de Verano.

En el año 1851 se cree que se inauguran en Cosuenda las Bodegas Tejero, que son las más antiguas de Aragón que todavía continúan, aunque su datación real es de 1875.

En 1852 había en el término 627 h. dedicadas a viña, 516 a cereal, 57 a olivar y 28 a regadío.

En el año 1856 aparece el oidium en Cosuenda, lo que cambia la composición tradicional de los cultivos de cepa, ya que la garnacha, que sí que resistió bastante bien y hasta entonces no era muy abundante por su rendimiento de hasta un 30% menos, sustituye al crujillón, al perrel, al vidadillo y a la cencibera de tal manera que en 1877 tenía el 85% del cultivo de vid, aún siendo muy sensible a las heladas y tener problemas de floración en épocas lluviosas, si a continuación venían altas temperaturas.

En 1857 la producción de trigo era de 430 cafices (771 Qms) y se vendía a 22 reales/fanega, la de ordio (cebada) de 1610 cafices (2887,69 Qms) y se vendía a 11 reales/fanega, la de avena de 30 cafices (53,8 Qms), la de judías de 30 arrobas (376 kg) y se vendía a 22,50 reales/arroba, la de patatas de 200 arrobas (2560 kg) y se vendían a 3 reales/arroba, y de vino de 11500 alqueces (1367580 l) y se vendía a 164 reales/alquez.

En 1859 se deja sentir de nuevo la sequía y el primero de mayo fue el Concejo en corporación quien va a la Casa Rectorial a pedir al Rector Mosen Francisco Lapuerta que se hiciese solemne rogativa con el Santísimo Cristo por cuarta vez, ya que todas las tardes salía en procesión el Santo Rosario y en Aguarón habían sacado a Jesús Nazareno y en Encinacorba iban a sacar a la Virgen del Mar. Se hace el día 3 de mayo, aprovechando la festividad de la Santa Cruz, y se coloca al Santísimo Cristo en la Iglesia en el lado del Evangelio y a las seis y media de la tarde se tocan las rogativas, aportando las cofradías y numerosos vecinos un gran número de velas. 32 mujeres solteras iban vestidas de “Madalenas”, de luto con un delantal blanco, el cabello suelto sujeto con una cinta negra que les rodeaba la cabeza, descalzas y con la mirada fija en el crucifijo que llevaban en las manos, arrancando las lágrimas de quienes les miraban. Los cofrades del Santo Cristo llevaban sendas túnicas negras. Cuentan las crónicas que cuando la procesión llegaba a la Iglesia aún faltaba gente por salir de ésta y que el cura no pudo hablar en la misa debido al llanto de la gente. A los pocos días el cielo se llena de nubes pero no llega a llover, lo que aumenta la tristeza de la gente. El día 12 de mayo se hace un ayuno general y se recogen limosnas extraordinarias. Todas las noches se reúnen más de mil personas para rezar, había gente que venía andando de Almonacid todas las noches para participar en las rogativas, repitiendo 50 veces la oración “Señor, la calamidad con que nos habéis afligido ha sido para nosotros un manantial de bienes espirituales, por los muchos pecados que hemos evitado y por tantas virtudes que hemos practicado”. El día 20 llega la lluvia y se sigue la novena y otros cultos hasta el día 22, en el que se expone su imagen al pueblo, desde el toque de oración hasta las nueve de la noche, en un altar con cortinas, mesas, candelabros de bronce, velas, etc... todo ofrecido por el pueblo, se hace una misa especial y una fiesta de acción de gracias en la que participan el Concejo y los representantes religiosos de Aguarón y Almonacid, después se vuelve a su capilla en procesión claustral cantando el Te Deum. El día 29 se celebra otra fiesta de acción de gracias. Ese mismo año se declaran enajenables 32 h de "el Prau Mayor" y se exceptúan de la Desamortización 76 h en "el Madroñal" y 462 h en "Val de Laqué".

El amillaramiento de 1860 da sólo cuatro pueblos de la Comarca que tienen más superficie de viñedo que de cereal, Paniza, Encinacorba, Aguarón y Cosuenda, este último con 677 hectáreas de viñedo. Se recogen 1367580 l de vino y  3712,73 Qm de cereal. La superficie cultivada es de 1228,06 h y la no cultivada de 2129,82 h. También había en Cosuenda 13 empleados, incluyendo ayuntamiento, escribanos, médico, veterinario, etc..., 51 propietarios, 189 jornaleros, 10 comerciantes, 37 artesanos, 18 trabajadores de la industria, 2 eclesiásticos, 28 pobres y 61 sirvientes. Había 1451 personas de las que 372 personas que tenían menos de 10 h en propiedad, el 92,76% de la gente que tenía propiedades, que hacían 664 h, el 51,50% de la de la superficie en propiedad,  siendo la superficie media de 2,26 h/persona, 28 personas que tenían de 10 h a 50 h en propiedad, el 6,98% de la gente que tenía propiedades, que hacían 566 h, el 43,89% de la superficie en propiedad, siendo la superficie media de 20,21 h/persona, y 1 persona que tenía más de 50 h en propiedad, el 0,24% de la gente que tenía propiedades, que hacían 59,30 h, el 4,61% de la superficie en propiedad, siendo la superficie media de 59,30 h/persona.

 

El 28 de mayo de 1869 son sacadas a la venta dos fincas en Cosuenda, una de 273 h y otra de 68.

El 5 de junio de 1873 causa alta como Diputado de Cortes Generales de Madrid el cosuendano Mamés Redondo Franco, que había sido elegido en las elecciones del 10 de mayo por la circunscripción de Zaragoza y el Distrito Electoral de la Almunia de Doña Godina, al que Cosuenda perteneció en esas elecciones, con 3673 votos sobre un total de 6653. Causa baja el 8 de enero de 1874.

En 1877 se reforman los Partidos Judiciales. Cosuenda sigue en el de Daroca.

 

En 1878 el coste de las labores por cada 1000 cepas, que equivalían a 0,4 hectáreas plantadas a compás de 2,15 metros y 2400 cepas/ha de densidad, era de unas 103,20 pesetas/ha, 24 de pasar dos rejas en invierno y otras dos en verano, 10,50 de picar y 8,50 por cada poda, lo que sumado a los costes de vendimiar, contribución, etc... hacían unas 152 pesetas/ha, aunque por el buen momento que pasaba el vino con el mercado francés los beneficios podían ascender a unas 520 pesetas/ha.

 

Las técnicas que se usaban entonces eran rudimentarias, pues se usaba el pico para desfondar y el arado romano para los surcos. Después se alineaba con una cuerda, se señalaba el lugar de las cepas con una caña y se hacía un agujero con una barrena.

 

Más tarde se tapaba y en verano o invierno se injertaba. Cuando las viñas ya estaban plantadas, al final del invierno o principio de la primavera se realizaba una primera labor, previa una poda corta, para facilitar el paso de las “juntas” por las “rengles”.

 

Se empleaban dos caballerías para que el azadón profundizase al máximo y se hacían cuatro surcos poco anchos y profundos. Después se hacían otros dos surcos muy cerca del tronco para facilitar el “picáu” o “escubrido”, que era un trabajo para mantener la humedad y evitar la evaporación, y consistía en abrir un hoyo alrededor de la cepa, “escubrir”, que se cubría después de efectuada la segunda labor para Mayo o para Junio, perpendicular a la anterior y con una sola caballería, para conseguir mayor superficialidad y anchura, evitando así la evaporación.

Este trabajo terminaba con el “rayáu”, que es la supresión de los vástagos que se creen perjudiciales o innecesarios y que no todos hacían, aunque si que se practicaba la poda en verde, en los meses fríos, y que por tradición solía coincidir con la fase menguante de la luna, “poda en mingua”.

 

Las Casas se transmitían la técnica de poda y debido a la sequedad del ambiente, solía ser corta y la hacían “en vaso”, es decir dejando en cada brazo de la cepa dos pulgares o dos yemas y armando la horquilla en el más robusto y suprimiendo uno del año anterior.

 

La vendimia tenía lugar en Cosuenda sobre el mes de octubre y se iniciaba en la parte baja del término y se acababa en la alta, cerca de la sierra. La uva se recogía en “banastos” de 12 a 14 Kg. que se vaciaban en la misma viña en los “covanos”, de 50 a 60 Kg. y se conducían a lomos de caballerías hasta las “pisaderas”, situadas en el patio de la Casa y comunicaban con los trujales de la bodega, de mampostería.

 

El sistema era algo diferente en las bodegas de las cuevas subterráneas, aunque también muy sencillo y rudimentario. Para la obtención de clarete y pajarilla se hacía deslizar el mosto por una pendiente que caía a una vasija excavada en el suelo, la “pileta” con una profundidad de entre 1 y 1,5 m. De allí el “sacavotos” lo trasladaba a unas cubas con capacidad de entre 20 ó 30 alqueces, donde empezaba la fermentación tumultuosa. Para el vino tinto, la primera fermentación se efectuaba mezclando el mosto y la “brisa” en el trujal aunque algunos preferían que esta operación se hiciese en cubas. A los quince días de ésto ya había fermentado y la “brisa” se retiraba de las cubas por la parte superior y se llevaba a la prensa de madera, por la que ya habían pasado las procedentes de los mostos destinados a clarete y pajarilla. Como éstas escaseaban, en Cosuenda se solían compartir y ésto retrasaba un poco la elaboración. El resultado líquido de la prensada, el “revino”, se repartía entre las cubas y se esperaba la segunda fermentación. Antes de prensar, se solía lanzar yeso a la “brisa” para obtener la máxima cantidad de colorante y facilitar la limpieza del vino y algunos fregaban las cubas antes de verter el mosto, limpiando las paredes de los trujales con un “escobizo” y agua y también las encalaban. Todos querían conservar bien el vino con la introducción de mechas de algodón impregnadas de azufre, aunque algunos se picaban o salían dulces, al no haber hecho la fermentación completa, difícil con uvas de elevado grado de glucosa. En Cosuenda se cuidaba mucho la elaboración y los vinos solían salir de mejor calidad, pues al finalizar la segunda fermentación el vino se trasegaba de cuba a cuba hacia finales de enero o principios de febrero. Estas bodegas eran muy amplias porque no se encontraban en las viviendas y en la superficie estaban los respiraderos, las “lumbreras”, con orificios adosados lateralmente y por allí se lanzaban las uvas a la “pileta” desde la que el mosto era conducido al trujal, si se trataba de tintos, y a la cuba cuando se trataba de clarete o de pajarilla. Durante la fermentación tumultuosa resonaban las canciones de los “mejedores”. Éstos, cuando la atmósfera de la bodega tenía bastante gas carbónico, se colocaban sobre la brisa bajo la que se hallaba el mosto y comenzaban a pisar rítmicamente en uno de los lados del trujal, cogidos por los hombros, hasta que a los cinco minutos, más o menos, con unos ganchos de tres púas, quitaban la “brisa” que tenían delante y la dejaban sobre la zona pisada. Esta faena se animaba con las “cantas de mejedura”, que les ayudaban a mantener el ritmo. Así aparecía el mosto en un amplio trecho del trujal y se realizaba varias veces la operación hasta que el “sombrero” se invertía. Este trabajo se volvía a hacer a los seis u ocho días y permitía que los vinos fermentasen muy bien y fuesen trasegados a las cubas con gran seguridad. Si las “mejeduras” se hacían con temperaturas elevadas, la aireación que originaba el “mejido” activaba la fermentación por lo que estos vinos eran más apreciados que los que no se obtenían con esta técnica e, incluso algunas veces, en se clarificaba el vino tinto con sangre de cordero. También se elaboraban otros caldos, como el tradicional rancio dulce “mistela”, introduciendo el mosto en una caldera donde se cocía a fuego directo hasta que se convertía en “arrope”, de unos 30º a 32º, de allí se pasaba a un enfriador y después a la cuba, donde se mezclaba con mosto no fermentado. La graduación quedaba en unos 8º de azúcar y 13º de alcohol producido por la lenta fermentación que originaba la mezcla. En general los vinos procedentes de la garnacha tenían 16º y 17º con mucho aroma, cuerpo, sustancia y color. Los de otras cepas no alcanzaban esos grados y eran más insípidos, excepto la pajarilla.

 

En 1878, mirando de notar con interés las cosas de la "Unión" y procurando evitar todo fraude contra ella, se toma el acuerdo de que todos los primeros domingos de mes se saquen a la Plaza las caballerías de los “unidos”, para que los patronos mandasen parar de trabajar a las caballerías que por falta de cuidado o exceso de trabajo necesitasen descanso.

 

En el año 1880 se establecen en la zona los primeros bodegueros franceses, la casa Viloet Frères, que introducen innovaciones técnicas para la vinificación utilizando sulfuroso no sólo para abocar cuando querían elaborar vinos dulces, sino también para regular las fermentaciones, empiezan a cuidar mucho más la limpieza del utillaje y emplean prensas de hierro, produciendo “mistela” y “piqueta”, que es el resultado de la adición de agua sobre el orujo que quedaba en la cuba después de fermentado y sacado el vino y a la espera de una nueva fermentación. Se obtenía un vinillo de color muy claro, pero más vivo que los vinagrillos franceses. Ésto se fermentaba con brisas de uvas ricas, que ya habían dado un vino tinto de 16 a 18º, y la “piqueta” resultante tenía más fuerza que el vinillo francés.

 

En 1881 empieza a funcionar el tren de Madrid a Barcelona, con lo que Morata de Jalón se convierte en un importante centro vinícola que da salida a los vinos de Cosuenda y demás pueblos de la Comarca. La trascendencia de estas exportaciones fomentó el establecimiento de la línea férrea de vía estrecha que unía Cariñena con Zaragoza, la cual se construyó en 1882.

En 1885 aparece en Cosuenda el mildew, la Granja Escuela Experimental de Zaragoza ayuda a combatirlo con preparados de cobre. El coste de una hectárea de viñedo es de 360 pesetas.

En el año 1887 se inaugura el Ferrocarril de Vía Estrecha entre Cariñena y Zaragoza, acercando así la salida de los vinos de Cosuenda al exterior. Aunque por la superproducción empieza a bajar el precio de la uva de 24 reales/arroba en 1885 a 8 en 1887 y a 1,25 en 1888. Hay en Cosuenda 1488 habitantes.

 

El 30 de abril de 1896 se saca por quinta vez en rogativa el Santísimo Cristo, a ruego del Concejo, lloviendo durante la procesión y en distintos días de la novena, según las crónicas. Se devuelve a su capilla en procesión, presidida por el Rector Don Rafael Gasca, con el himno Te Deum.

En 1892 el Gobierno Francés cierra las fronteras de su país a las importaciones y por ello la Comarca, y Cosuenda con ella, se encuentra con mucha producción que no se puede vender, por lo que se empieza a desarrollar la industria de la producción de alcoholes vínicos, licores, anisados, etc... Por ésto en 1897 baja la población de Cosuenda a 1302 habitantes y en 1900 a 1270.

 

En 1901 aparece la filoxera en Cosuenda, que destruye todas las cepas y contribuye a la mayor transformación de la historia de la vid, ya que este insecto ataca a la raíz de la cepa, y hubo que quitar las antiguas cepas para cambiarlas por variedades americanas, que al tener la corteza de la raíz más gruesa impedía que el pico del insecto llegase a la savia. También se tuvo que desfondar el terreno, comprar patrones a otras zonas e injertar las variedades autóctonas en los pies americanos, que daban uvas de poco mosto y mal sabor, además de tener un nuevo utillaje y un malacate que era bastante caro. Por eso varios viticultores se asocian y compran esa herramienta, que la tiraban más de 10 caballerías y podía plantar hasta 200 cepas diarias. Se utilizaron los patrones híbridos francoamericanos “Aramón” y “Murviedro” pero éstos fracasaron en las umbrías frías y húmedas, aunque en las solanas y en lo plano se mantenían perfectamente.

 

En el año 1903 una crónica del periódico zaragozano Heraldo de Aragón nos relata que “Entre los festejos merece especial atención el clásico dance, cuyos bailables y dichos han sido el regocijo de todos. Por su gracejo y soltura merece especial mención el niño Damasito Sánchez, que hacía de Ángel”

En 1905 el coste de una hectárea de viñedo es de 40 pesetas.

En 1911 Alfonso XIII concede a Cariñena el título de ciudad, obteniendo ésta su propio partido judicial. Cosuenda se integra en él.

En 1910 había en el pueblo 1105 habitantes. El Almanaque de Aragón de ese año nos da la siguiente información: Cosuenda: Lugar con ayuntamiento de 1270 habitantes, a 8 kilómetros de la cabeza de partido, cuya estación es la más próxima y 50 kilómetros de la capital. Hay una tartana a la estación, que cobra 3 pesetas por asiento. Se reparte el correo a las 9 y a las 17 y se recoge a las 7 y a las 15. Hay giro postal de hasta 50 pesetas. Cruza el término la carretera de Cariñena a La Almunia. Las principales producciones son el vino y los cereales. La riqueza forestal se basa en la carrasca y el romero. Hay alumbrado eléctrico. La Fiesta es el 18 de septiembre, San Bernabé. Alcalde: Don Arturo Tello Gascón, Secretario: Don Gregorio Garza, Alguacil: Don Pedro García, Guardas: Don Eduardo Pascual y Don Antonio Montañés, Juez Municipal: Don Enrique Cucalón, Fiscal: Don Joaquín Boráu, Párroco: Mosen José María Gil Oroquieta, Coadjutor: Mosen Miguel Larrasa, Cartero: Don Mauricio Incausa, Maestra de Niñas: Doña Isabel Pueyo, Maestro de Niños: Don Pascual Urieta, Médico Titular: Don José Fraile, Veterinario: Don Ruperto Sanz, Albañil: Mariano Ranz, Molino de Aceite: Viuda de Pascual, Fábrica de Alcohol: Tejero y Compañía, Alpargaterías: Miguel Lorente y Francisco Muñoz, Barbería: Bernabé Benedí, Carbones: Juan Gracia y Leoncio Lorente, Cafés: Joaquín Boráu y Donato Lorente, Casino: “Unión Agrícola”, Carpintería: Leandro Moros, Comestibles: Alberto Anadón, José Benedí, Manuel Cabrero y Francisco Usón, Comisionistas: Domingo Francés, Jacinto Lasheras y Francisco Peiró, Estanco: Pedro Lorente, Farmacia: José Bernal, Herrerías: Joaquín Sánchez y Francisco Usón, Modista: Jerónima Serrano, Panaderías: Alejandro Cebrián y José Franco, Profesor de Música: Leoncio Anglada, Propietarios Principales: Domingo Francés, Enrique Cucalón, Dámaso López, Genaro Loscertales, Fernando Moros, Fermín Tejero, Genaro Tejero y Pablo Tejero, Sastrerías: Manuel Peiró y Mariano Peiró, Servicio de Carruajes: a Cariñena 2,50 pesetas y a Ricla 5 pesetas, Sociedades: “Sindicato Agrícola de Cosuenda” Presidente: Don Pascual Hernández, Tabernas: José Benedí, Pedro García y Félix Mendoza, y Zapaterías: Juan Marín e Ildefonso Moros.

El 28 de octubre de 1911 son bendecidas en "la Plaza la Iglesia" las campanas de la torre, que habían sido refundidas en Sigüenza por Colina y Compañía aprovechando la reforma de la torre en la cual se quita la techumbre a dos aguas y se coloca una cúpula. Se les ponen los nombres de "María de los Ángeles", a la del norte, "Barbara" a la del oeste, "Bernabé" (Valera), la mayor con 734 kg., a la del mediodía y "Petra", la menor con 394 kg. a la del oriente. Su fundición se costea gracias a los fondos parroquiales y son transportadas en los carros de varios vecinos, montándolas en la torre los artesanos.

En el año 1912 se empiezan a desechar los patrones híbridos francoamericanos “Aramón” y “Murviedro” a favor de los pies americanos como “Rupestris Lot”, que resistía muy bien a la sequía y se asentaba muy bien tanto en el cascajo como en el royal que no excediese de más del 30% de caliza, llegando al 88% de las plantaciones y teniendo como inconveniente la falta de adaptación a la garnacha, aunque "ligaba" bien con el macabeo. También se plantó con “Riparia” en las umbrías y “bagos”, que “ligaba” muy bien, y con “Berlandieri”, aunque ésta tardó más en desarrollarse y dar fruto. El 5 de abril de ese mismo año se saca por sexta vez el Santísimo Cristo en compañía del Santo Entierro, después de misión y novena, los días 10 y 30, y aunque la lluvia no fue inmediata fue benéfica y copiosa los días 26 y 27 de abril, salvándose las cosechas, que ya se consideraban perdidas. En acción de gracias se organizó una peregrinación a pie al Pilar de Zaragoza.

En 1915 hay un nuevo ataque de mildew, esta vez a las nuevas cepas americanas, que se deja notar bastante.

En 1920 hay en Cosuenda 1093 habitantes y diez años después, en 1930, 1001.

En el año 1921 Cosuenda consigue un diputado provincial en la persona de Genaro Tejero López.

 

El 14 de abril de 1931, después de las elecciones municipales del día anterior, se proclama en "la Casa Lugar" la República.

En 1932 se crea la Denominación de Origen Cariñena, siendo Cosuenda parte de ella.

En 1933 se pone en servicio el Ferrocarril de vía ancha que pasa por Cariñena. Ese año hay en Cosuenda 940 h. de viñedo y 484 de cereal.

En 1935 la producción de vino fue de 1912600 l y la de cereal de 2385 Qm.

El 18 de abril de 1936 el Concejo aprueba en Acta Municipal el cambio de denominación de varias calles, a saber: "la Calle la Fuente Nueva" a Avenida de Joaquín Costa, "la Calle las Eras Yermas" a Calle de Don Francisco Largo y Caballero, "la Calle la Ceida" a Calle de Pablo Iglesias, "la Plaza’l Mercáu" a Plaza de la República, "la Plaza la Iglesia" a Plaza de Palau y Hª Hernández, "la Carrera Auguarón" a Calle de Jiménez Asúa, "la Calle Nueva" a Calle de González Peña, "la Calle la Balsa" a Avenida de Lenin y "l'Estrecho l’Olmo" a Calle de Fernando de los Ríos. El 9 de mayo el Concejo también aprueba en Acta Municipal el cambio de denominación de "la Carrera Almonací" a Calle de Don Santiago Ramón y Cajal.

El 19 de julio de 1936 el Comandante de la Guardia Civil de Almonacid de la Sierra proclama en "la Casa Lugar" el Levantamiento contra la República e instaura el Nuevo Orden. El 25 de julio de 1936 se acuerda anular la variación en el callejero de los días 18 de abril y 9 de mayo.

 

Por último decir, como contraste a los datos de 1860, que en 1940 la superficie cultivada es de 1820 h y la no cultivada de 1537,88 h (1236 h propias). De una población de 929 personas había 842 que tenían menos de 10 h en propiedad, el 95,57% de la gente que tenía propiedades, que hacían 1526 h, el 65,13% de la de la superficie en propiedad,  siendo la superficie media de 1,61 h/persona, 37 personas que tenían de 10 h a 50 h en propiedad, el 4,19% de la gente que tenía propiedades, que hacían 564 h, el 24,07% de la superficie en propiedad, siendo la superficie media de 15,24 h/persona, y 2 personas que tenían más de 50 h en propiedad, el 0,22% de la gente que tenía propiedades, que hacían 253 h, el 10,79% de la superficie en propiedad, siendo la superficie media de 126,50 h/persona.

  

Cosuenda hasta la incorporación en el Reino de Aragón (Hasta 1119)

 Cosuenda en el Reino de Aragón (1119-1707)

 

 

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